TODO ES UNA PELOTA

Es increíble la facilidad que tenemos para jugar al fútbol con cualquier cosa que se pueda patear. Nuestra hambre de bola ancestral nos hace patear una piedra, la cabeza de una muñeca, una lata aplastada, entre otras cosas, creyendo que en realidad es una pelota. Sudamos la camiseta con cualquier pedazo de cualquier cosa. Una facilidad de transferencia de objetos que sólo existen en el fútbol sudamericano.